A corto plazo, las grandes compañías intentan frenar la huida de clientes. A largo, apuestan por Internet en el móvil
Las crisis dejan al descubierto problemas que, de otra manera, podrían disimularse. Eso es lo que está ocurriendo en el sector de las telecomunicaciones. Su negocio convencional es cada vez menos rentable. Y aún no se ha conseguido encontrar el modelo apropiado para sacarle todo el jugo a la actividad en la que se confía el futuro, es decir, a Internet, sobre todo en el móvil. Esta semana, «Financial Times»_y «The Wall Street Journal» mostraban sus dudas respecto a la nueva estrategia de Telefónica, que acaba de crear una división digital, porque no se traducirá ya en más ingresos o más beneficios.
Andrés Bolumburu, analista del Sabadell, afirma que en Internet estará la principal fuente de beneficios en el futuro. Pero las empresas tendrán que conseguir capitalizar todas las aplicaciones y todos los datos que se descarguen los usuarios. Así, para Virginia Pérez, de Ahorro Corporación, la reestructuración de Telefónica, precisamente, busca extender la banda ancha al móvil y hacerla más accesible a los clientes. «Pero la clave está en que hay que conseguir que el negocio de la descarga de datos no se convierta en una ‘commodity’. Y, por eso, la tarifa plana debería tener los días contados», comenta Bolumburu.
«Las compañías deberían establecer una tarifa fija y, a partir de ahí, contabilizar lo que cada cliente consume», añade Guillermo Escribano, de Metagestión. Un modelo similar, pues, al clásico de la telefonía fija. Pero aquí se pueden topar con las demandas de Google, por ejemplo, que quiere cobrar a las operadoras porque, considera, que se aprovechan de su tecnología para ganar dinero. «También quiere su parte del pastel», dice Escribano. Si así fuera, Iván San Félix, de Renta 4, confía en que la compañía sería capaz de seguir creciendo en el negocio de los móviles con Internet, los «smartphones». Por el momento, sólo entre el 20% y el 25% de los móviles son «smartphones». A su favor juega el hecho de tener mayor nivel de cobertura. Además, el precio de este tipo de teléfonos bajará y serán accesibles para más gente.
Pero, por el momento, en este segmento en concreto, el de Internet en el móvil, hay más expectativas que realidades. De ahí que la estrategia de Telefónica también incluya medidas para el corto plazo en el negocio de ADSL fijo con una oferta que promete réplicas y el inicio de una verdadera guerra de tarifas. Telefónica llevaba sufriendo una verdadera sangría de clientes. Y, con ello, Iván San Félix espera que se frene, aunque la rentabilidad de cada cliente se reduzca. «Lo que quiere la empresa es mantener el volumen de usuarios porque, así, tendrá la posibilidad de venderles otro tipo de servicios», asegura. ¿Cotizará al alza en su cotización? Para Escribano, no será bueno ni malo. «Tenía que hacerlo», afirma.
En Jazztel el efecto sí fue pernicioso, con una fuerte caída de su cotización. Excesiva, a juicio de Bolumburu, lo que la convierte en una clara oportunidad de compra para este analista. Aunque, según Escribano, sigue estando un poco cara: «La compañía puede ampliar su base de clientes entre un 20% y un 30% todavía, una cifra que compensaría la reducción de los ingresos por cliente que está sufriendo. Pero éstos son números que ya recoge su cotización», afirma este analista.
El poderío emergente
Julián Coca, de Inversis, considera que la apuesta por los mercados en vías de crecimiento sigue marcando la diferencia en las compañías. Posiblemente, como dicen los analistas de Nomura, en un escenario de crecimiento cero en Estados Unidos y en Europa, la previsión de beneficio por acción bajaría un 7%. De ahí que esta casa de análisis apueste por Telenor, porque se beneficia del crecimiento de Asia. Coca, por su parte, destaca lo acertado de la estrategia de France Telecom, con su apuesta por África, o la de Telecom Austria, con la compra de varias empresas en Europa del Este, o, incluso, la incipiente de Telefónica por China. Y, también, como estrategia acertada se puede contar la desinversión en activos no estratégicos, que es lo que quiere hacer Deutsche Telekom con su división estadounidense, T-Mobile. Pero las autoridades que velan por la libre competencia en Estados Unidos impidieron que AT&T la comprara. Bolumburu cree que cualquier otra alternativa para T-Mobile implicaría un menor precio, porque las sinergias que cualquier otro operador conseguirá con su fusión con T-Mobile serán menores.
Y esto le hace pensar a Coca en otro atractivo del sector:_el movimiento hacia la consolidación, con Vodafone y Telefónica como compañías con mucha caja, Deutsche Telecom y France Telecom en segunda fila con el acuerdo al que han llegado formando una «joint-venture». ¿Cuáles podrían ser las empresas «opables»? Según Coca, Telecom Austria y KPN. Y, en España, según apunta Virginia Pérez, Jazztel que, por tamaño, su red, base de clientes y los créditos fiscales de que dispone, podría ser una buena inversión para Vodafone.
¿Y el dividendo?
Un negocio cuestionado, con vías de escape sólo con vistas al medio y al largo plazo. ¿Qué pasará con el dividendo?_Es esencial, porque muchos inversores sólo invierten en Telefónica por su alta remuneración al accionista. Virginia Pérez cree que los de 2011 y 2012 están asegurados. Otra cosa es lo que ocurra en el año 2013, en que, incluso, podrían pagar parte del dividendo en acciones. Pero Guillermo Escribano no descarta que en uno o dos años, podría rebajar la remuneración por acción de
martes, 13 de septiembre de 2011
Las grandes compañías de Telecomunicaciones ponen sus ojos en Internet
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